En una ocasión me enteré de que uno de los miembros de El Apuntador había definido el sonido de la banda a otra persona (a quien, supongo, quería impresionar) como similar a NEUROSIS. Me exclamé ante una comparación tan absurda y fuera de lugar [ser amigo de alguien en el myspace no significa ser igual que él]. No por lo inimitable de la banda en cuestión, sino por la vasta diferencia ideológica: El Apuntador no incluyen en su Programa fornicar con cabras. Gorgoritear un poco y sacudir la cabeza apenas se puede considerar nexo común, especialmente en el variopinto vertedero de poz-jarcor del s. XXI. De hecho, El Apuntador no son conscientes de sus propias influencias: el metal más casposo de los noventa, el noise-rock australiano, leves protuberancias sludge, resquicios del punk-rock, los fados y el eleki japonés.

Todo esto, por supuesto, es palpable en su Directo, que aún no he experimentado, y en sus canciones, que tampoco he escuchado. Me pusieron parte de una demo, una guitarra de mierda grabada sola, y se me intentó explicar su contexto, “como sonaría al final”. La ilustración fue tan concreta, tan preciosista, que sentí los torrentes de sonido por debajo de las uñas. Pura evocación.

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